Hoteles boutique: el menos que verdaderamente es más

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Como viajeros, ya sea por negocios o por placer, nos hemos acostumbrado a esos inmensos hoteles con cientos de habitaciones, en los que cada huésped o grupo se reducen al número de cuarto que ocupan.

No es que tales hoteles brinden un mal servicio (al menos no sucede así en la mayoría de los casos). Por el contrario, así como cuentan con un gran número de habitaciones e instalaciones, también tienen una cantidad de personal que les permite dar la mejor atención a cada huésped y visitante.

Sin embargo, estos grandes hoteles no dejan de ser un tanto impersonales y no cabe esperar que sean de otra forma, pues por extraordinaria que sea la atención a clientes resulta imposible familiarizarse con cientos de huéspedes.

Recientemente han surgido otras modalidades de hospedaje que brindan justamente lo opuesto a esos servicios de gran lujo, pero sin personalización que dan los grandes hoteles. Nos referimos a experiencias como Air B&B, en las que los viajeros se hospedan con habitantes del lugar que visitan y tienen la opción de compartir su día a día o, por lo menos, un espacio en su hogar.

Hasta el momento, alternativas como ésta han funcionado de maravilla para muchos viajeros y pronto se han disipado los temores que pudieran existir respecto a la seguridad o confiabilidad del sistema. Sin embargo, tal vez no sean la mejor opción cuando lo que se busca es intimidad y relajación absoluta.

Para esos viajeros que no desean aventurarse con servicios como Air B&B, pero que tampoco desean llegar a un hotel en el que se pierdan entre la multitud, está la opción de los hoteles boutique. El concepto surgió en Europa, inspirado en la noción francesa de boutique, o pequeña tienda especializada en un tema particular, como ropa o accesorios.

Los hoteles boutique son pequeños, en el sentido de que tienen pocas habitaciones. Están desde los que pueden tener desde dos o tres grandes habitaciones de lujo, hasta los que tienen doce o quince, a lo mucho. Sin embargo, esta aparente carencia en cuanto al cupo, se compensa con creces en lo que se refiere a servicios y atención personalizada.

Llegar a un hotel boutique es como hospedarse en una gran casa familiar, porque los dueños o administradores te reciben y atienden haciéndote sentir en familia, pero con toda la privacidad de la que se puede gozar en un gran hotel.

Otra cualidad que hace especiales a los hoteles boutique es que por lo general se habilitan en edificios antiguos, pero bien restaurados, que integran las comodidades de los alojamientos modernos con el encanto y la arquitectura de un edificio rural o colonial.

Lo anterior también da lugar a que algunos hoteles se ambienten de manera temática. Los que se ubican en antiguas haciendas no sólo conservan mobiliario y elementos decorativos de la época en que dichos edificios florecieron, sino que también incluyen otros elementos que nos remontan en el tiempo, como platillos y bebidas tradicionales o actividades que antes fueran parte del trabajo cotidiano y que ahora se adoptan como parte de la oferta recreativa.

En México existen hoteles boutique por toda la república. Destacan los que se han habilitado en varias ex haciendas de Mérida, o en antiguas misiones de Puebla, Guanajuato o Michoacán. Si quieres vivir una experiencia en la que se combinen personalización, lujo y comodidad, reserva ya tu vuelo Volaris, Interjet o VivaAerobús y hospédate en uno de estos maravillosos hoteles.

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